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lunes, marzo 07, 2005

Inger Enkvist y el "angelismo escolar"

Inger Enkvist es una sueca menudita, profesora de la Universidad de Lunds, que habla español de maravilla y que de vez en cuando viene a nuestro país a publicar algún libro o a impartir algún curso. En su país es uno de los mayores azotes de la escuela comprensiva, la educación constructivista, la introducción "de aquella manera" de las nuevas tecnologías en la escuela y de la integración multicultural. La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid se la ha traído para dar algunas charlas a directores de centros e inspectores de educación (hasta donde yo sé, todos de la pública, para lo cual, viendo lo que dice esta señora, hace falta valor).
En español tiene, hasta donde yo sé, dos libros: La educación en peligro (Unisón, Madrid, 2001) y Cuando huye el siglo (Ovejero Martín Editores, Rosario, 1999). El primero es un ensayo sobre la evolución de la Educación en los diversos países, y acaba convirtiéndose en un catálogo de los errores del constructivismo y sus ideologías anejas por todo el mundo desarrollado. El segundo lo tengo encima de la mesa, ya les diré más cuando lo acabe de leer.
Enkvist describe el espontaneísmo pedagógico o "angelismo escolar" como la idea de que "todos los niños son buenos, todos los alumnos quieren aprender, si se les deja en paz aprenden solos, los adultos más bien molestan". En resumen, Rousseau aplicado a la escuela. Tal doctrina y muchas otras de la que ésta es corifeo, en España tomó forma legal, sobre todo, con la Logse.
Esta profesora sueca se dedica simplemente a describir cómo estas ideas han ido desguazando los sistemas educativos por dentro mientras los mantenía con buena cara por fuera, hasta que sus efectos comienzan a notarse en la sociedad y la economía una generación después (una de las cosas que primero suprime el "angelismo escolar" es la toma de datos fiables y su publicación).
Lo más interesante lo cuenta al llegar al Reino Unido, precisamente porque es el único país, de los que yo conozco, que está consiguiendo abandonar la escuela comprensiva, aunque sea poco a poco (es extremadamente pegajosa), y ese impulso se lleva a cabo tanto por gobiernos conservadores como por los laboristas (que, por cierto, acaban de anunciar una reforma con itinerarios a partir de los 14 años). Al hablar de este país, dice que las primeras medidas para mejorar la escuela se hicieron para saber si el centro cumplía o no con el alumno, y que para ello se estableció un detallado Plan de Estudios nacional, en el cual cualquier padre podía saber qué tenía que saber su hijo en un determinado curso sobre cada asignatura. Por otro lado, plantea las evaluaciones escolares, en especial las internas, como un medio de proteger a los alumnos de los malos centros y de los malos profesores. Y considera de gran importancia el examen a los 16 años porque obliga al docente que quiera ayudar a un alumno a enseñarle bien, sencillamente porque no tiene otro medio.
Algunas ideas interesantes que podrían recogerse en el anteproyecto que el Ministerio de Educación (MEC) pretende presentar el próximo 17 de marzo (va a ser que no, me temo que se va a presentar una Logse II). Como podría recogerse la idea de que las pruebas de evaluación no estén en manos del Ministerio (o de los gobiernos autónomos), simplemente para que no caigan en la tentación de bajar los niveles para colgarse medallas o evitarse problemas. [Por cierto, que en siguientes entregas prometo contar cómo todos los sistemas de control del rendimiento y del nivel escolar han fallado uno tras otro en España, y cómo se han falseado resultados en algunas comunidades autónomas para evitar problemas políticos. Y cómo el MEC continuará sin tomar medida alguna].

1 Comments:

Blogger Wonka said...

Interesantísimo lo de Inger Enkvist. Resulta que hay una entrevista con ella en la Ilustración Liberal: http://www.libertaddigital.com/ilustracion_liberal/articulo.php/127.

3:13 a. m.  

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